Miguel Bartolomé Núñez. Narval, 2019 Catalina va silbando por el bosque cuando, de repente, encuentra un ojo gigante que habla semienterrado en el suelo. Una situación un tanto subrrealista, si, pero ¿qué hacer? Pues animarlo a que salga de ahí. Con lo que no contaban ella y el ojo gigante es que éste saldría rodando hasta hundirse en el mar. La pequeña niña-rata se siente responable y decide ir en su busca…
