El de los campamentos es un tema recurrente en la literatura infantil y juvenil. Esos campamentos de verano a los que el protagonista llega por la imposibilidad de sus progenitores de un mejor plan y compañía para pasar el verano. Los pros o contras del plan los establece cada uno: odio a los mosquitos, el barro ensucia, por qué madrugar si estamos de vacaciones… Todos estos podrían ser los peros que objeta a su madre el protagonista de Lobo en un último intento de quedarse en casa solo, mientras ella no sabe qué hacer con él durante una semana de verano.
Sasa Stanisic y Regina Kehn. – Siruela, 2025
Lobo, podría ser un texto más de este tipo. Sin embargo, el autor introduce en el libro otro tema recurrente en la literatura juvenil: el acoso escolar. Y es que al campamento al que acude el protagonista, van también casi todos sus compañeros de colegio, incluido Jörg, ese compañero de cole en apariencia inadaptado, blanco de las burlas de los malotes de la clase.
Sin embargo, Lobo, siendo las dos cosas (un libro sobre campamentos, y un libro sobre bullying), no es típico en ninguna de las dos. En primer lugar porque el protagonista no se deja llevar por las actividades propuestas por los monitores y que convertirían este tipo de actividades en la herramienta de búsqueda de amigos y adaptación de chicos y chicas en plena adolescencia con problemas de socialización. Tampoco Jörg, el objeto de acoso, es el niño sufridor que aguanta con estoicismo las bromas de los abusones, ni se protege de ellas escondido en un rincón. Por el contrario recibe, calla y se sobrepone haciendo aquello que más le gusta hacer, pintar, jugar al cubo de rubik o tratar de superarse en las disciplinas en las que su capacidad flaquea.
La novedad de Lobo, es la introducción de un personaje que observa pasivamente el acoso sin hacer nada, y convertirlo en protagonista; ese mediador que ve lo que sucede, y que pudiendo ponerse de un lado y acabar con la injusticia o la burla, no se atreve a hacerlo porque teme, o sabe, que si no existiera Jörg, él sería el objetivo principal de las malas intenciones de algunos de sus compañeros.
Contado con la voz del protagonista que observa, conocemos de primera mano las sensaciones y sentimientos del que sufre porque sabe que otro está sufriendo. Una voz narrativa sincera, que interpela directamente a quien lee, ingenua pero inteligente, imaginativa y fantasiosa, que igual utiliza el humor como el dramatismo para contarnos su incapacidad para hacer algo en contra de lo que ve que sucede.
El Lobo del título es esa pesadilla que visita al protagonista cada noche y cuya amenaza puede quedar convertida en vía de escape en el mismo momento que sus reflexiones cambian de perspectiva.
Escrito en un estilo narrativo que combina las reflexiones con los diálogos de una manera amena, sencilla y muy dinámica. Los protagonistas rozan lo excéntrico sin perder la humanidad, profusamente ilustrados a dos tintas en negro y amarillo (como los ojos del lobo) dando a la edición un toque muy atractivo. Y un texto que hará a los lectores reflexionar sobre su mirada ante las injusticias, y su papel para acabar con ellas.
Lobo fue galardonado en 2024 con el Premio Alemán de Literatura Juvenil. M.L.P.
A partir de 11 años.


