
Michael Morpurgo; ilustraciones de Michael Foreman. – Bambú, 2025
Hace ya un tiempo que en 5ovejasnegra tuvimos el placer de hablaros de War Horse (Caballo de batalla). En él, Michael Morpurgo, narra, a través de la historia del protagonista, el destino de muchos caballos utilizados como material de trabajo durante la Primera Guerra Mundial.
En Cobweb el autor vuelve a elegir como protagonista a un animal de trabajo. Un perro ovejero de raza corgi galés, avispado y curioso, que desde su nacimiento establece un potente vínculo con la joven Beth.
La niña debe trabajar en la granja de su padre. La situación económica no es buena en Gales en 1815. Inglaterra está en guerra contra la Francia de Napoleón y cualquier posibilidad de conseguir dinero no se le escapa al padre de Beth. La venta del cachorro y sus hermanos puede ayudar a la economía familiar. Sin embargoBeth convence a su padre para adoptar al cachorro. Es una manera de suplir el dolor que le produce la muerte de su madre y su hermano, y la soledad de vivir con un padre triste, trabajador incansable pero taciturno tras las perdidas de la familia. Cobweb se convierte así en el amigo inseparable y necesario para Beth, un compañero de trabajo y de juegos que con su simpatía se gana el derecho de entrar en casa y dormir junto a su cuidadora.
Pero el padre de Beth decide que no puede seguir solo y sin una mujer y contrae matrimonio con la señora Megan, prima de Morgan, el pastor de ovejas. La relación de Beth y Cobweb produce un gran desagrado en la nueva integrante de la familia que desde el primer momento asume el papel de señora de la casa. Un día, sin que nadie lo espere, Megan entrega al joven Cobweb a su primo Morgan.
Comienza así una nueva aventura de ida y vuelta para nuestro protagonista. No sin pena por la separación de Beth, Cobweb asume la imposibilidad de volver a su lado y la necesidad de aprender su nueva tarea como pastor. Junto a Bonachón, el border collie del viejo Morgan, con quien consigue formar un buen equipo, debe conducir a las ovejas y vacas de los granjeros de la región hasta el mercado de Londres, atravesando a pie unos cuatrocientos quilómetros. Por el camino Cobweb va añadiendo experiencias y aventuras a su vida, consiguiendo apreciar a sus nuevos amigos mientras aprende el oficio del pastoreo. El deseo de volver a ver a Beth, mantiene a Cobweb activo y alegre.
A través de las aventuras de los protagonistas, el autor muestra algo fundamental para los lectores, y que ya defendía en el libro citado al principio de esta reseña: que en las guerras todos pierden; que la ambición de los poderosos se encuentra muy alejada del impulso del que lucha, que solo pretende proteger aquello que más quiere, su casa, su familia sus amigos…, entre los cuales puede citarse cualquier ser humano, incluso si este está del lado del enemigo.
La narrativa de Michael Morpurgo, ligera e intensa a la vez, es rica tanto en la forma como en el fondo. Al igual que en War Horse, el autor elige la primera persona para poner en la voz del perro toda la verdad de sus experiencias. A través de él, convertido en observador activo, casi humano, conocemos la realidad de la vida en la granja, el dolor de la separación, el placer de la amistad, el sufrimiento de la guerra y la satisfacción que nos aporta la compasión y el perdón. La acumulación de temas, mezcla de historia y ficción, no pesa en el relato, gracias al estilo ligero y cercano, y a la combinación de los monólogos interiores del protagonista con los diálogos del resto de personajes.
Una lectura deliciosa. Un texto no exento de enseñanza, alejado de la hiperactividad de los best seller dirigidos a los jóvenes lectores. M.L.P.
A partir de 10 años

