16 diciembre, 2014/
Había una vez un ogro malo, malísimo, al que le gustaba desayunar pequeños niños. Un dia, en la villa donde aterrorizaba a todo el mundo, los padres decidieron esconder a sus hijos y de esta manera, el ogro tuvo que cambiar de menú y quedarse sin festín. Hasta que una mañana se encontró con Zeralda, una niña que nunca había oido hablar de este horrible ser, una niña que desde los seis años…